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BÚNKERS Y BATALLONES DE PRESOS

Batallón de Presos de Zahara de los Atunes el 1 de septiembre de 1941

Contexto Histórico

Desde cierto punto de vista, la Segunda Guerra Mundial empezó a gestarse con la imposición del Tratado de Versalles al imperio alemán. Fue firmado el 28 de junio de 1919, en el marco incomparable del Salón de los Espejos del Palacio de Versalles, donde el canciller Bismarck había proclamado como emperador del II Reich a Guillermo de Prusia el 26 de febrero de 1871. Conforme a su articulado, Alemania hubo de asumir la responsabilidad de haber causado la guerra, el pago de indemnizaciones astronómicas y la cesión a Francia de Alsacia y Lorena. Era la revancha de aquella derrota de Sedán, cuando las cargas de los coraceros franceses se estrellaron, inútilmente, ante el poderío prusiano, cayendo junto a ellos el Segundo Imperio. En el año 1939 habría de estallar la guerra abierta que venía larvándose desde tanto tiempo atrás, de manera casi simultánea a la finalización de la española. Resultaba imprevisible, en aquellos momentos, si España iba a permanecer neutral o acabaría alineándose con Alemania e Italia, conforme era el deseo de un sector importante del bando que había acabado con la II República. Durante los primeros años del conflicto, la posición española varió entre la neutralidad y un indisimulado alineamiento con las potencias del Eje. Este se mostró evidente en lo relativo a la beligerancia contra la Unión Soviética en el frente oriental y en el suministro de materias primas a Hitler, entre ellas el estratégico wolframio, empleado en la fabricación de municiones.

Fortificación de la Frontera Sur

En este contexto de preguerra mundial, el 10 de mayo de 1939, se le da mayor actividad a los proyectos de fortificación dinamizando el envío del material necesario, personal director y de trabajos e inspección constante, dedicando singular atención a la costa sur de Andalucía, organizando la costa en la forma dispuesta, si bien dándole una mayor profundidad a la fortificación, constituyendo varias líneas en las playas de posibles desembarcos, los Lances de Tarifa y las líneas de penetración que conducen hacia el interior. La estrategia llevada a cabo por el ejército franquista, desarrollada en una serie de documentos "secretos y reservados" fue dividir el área comprendida desde Conil hasta el río Guadiaro, en tres sectores, aunque con mayor presencia defensiva en la franja costera Bolonia – Gibraltar. Estas fortificaciones se realizan durante los años 1939 a 1943. Se trataba de un total de 324 obras sin contar con la reparación y construcción de pistas para la movilidad del ejército y la llegada de materiales a las zonas donde se situarían las distintas fortificaciones.

Los Batallones de Presos

Los batallones de presos fueron parte esencial de este trabajo de fortificación. Estos batallones estaban formados por prisioneros republicanos provenientes del ejército republicano vencido. Aproximadamente unos 15.000 prisioneros republicanos trabajaron en la zona del Campo de Gibraltar, haciendo los trabajos más duros; construcción de pistas, descarga y acarreo de materiales, etc. Estos presos estaban organizados en batallones de aproximadamente unos 700 a 1.000 presos cada uno. Cada batallón de trabajadores estaba compuesto por un comandante, un capitán, cuatro tenientes, uno de los cuales tenía que ser médico; cinco alféreces, un brigada, veinte sargentos, cincuenta y dos cabos, un corneta, sesenta y ocho soldados y seiscientos prisioneros trabajadores. El 1 de septiembre de 1941, uno de estos batallones se ubicaba en Zahara de los Atunes, como parte de un complejo sistema defensivo que incluía otros batallones situados en diversos puntos a lo largo de toda la región.

Condiciones de Vida

Sobre la vida de los prisioneros en campos de concentración y cárceles, todos los testimonios coinciden en estas características: hambre, hacinamiento, ausencia de higiene, enfermedades, malos tratos y arbitrariedad. Del hambre que pasaban los presos, baste decir que aquel preso que no recibía paquetes de comida de su familia y dinero, lo más probable era que se terminase muriendo. Muchos batallones se hicieron famosos por sus "comunas". En esas comunas lo que cada uno recibía de la familia era repartido entre todos los demás compañeros. El hacinamiento era extremo. La falta de higiene era total: solamente unos retretes precarios, incapaces de sumir los detritus de aquella masa humana; a veces, simples baldes que se retiraban una vez al día. Plagas de chinches y piojos. El agua escaseaba o llegaba a faltar totalmente. Su potabilidad era siempre más que dudosa. El hambre debilita las defensas del organismo humano. La ausencia de higiene provoca brotes epidémicos y el hacinamiento favorecen el contagio.

Significación Histórica

La importancia de estas obras defensivas es fundamental, en cuanto a su significación histórica y por el hecho de que fueron hechas con mano de obra perteneciente al vencido ejército republicano en unas condiciones de esclavitud y de extrema miseria moral y humana. Estas fortificaciones, búnkers y sistemas de defensa costera representan un capítulo complejo y a menudo olvidado de la historia española, donde la represión política, el trabajo forzado y la estrategia militar se entrelazaron durante los primeros años de la dictadura franquista.

Búnker en Zahara de los Atunes
Batallón de presos

Ubicación del Batallón de Zahara de los Atunes

El 1 de septiembre de 1941, según aparece en los archivos histórico militar de Ávila, Guadalajara y en el Archivo Histórico Nacional, había un batallón de presos ubicado en Zahara de los Atunes, como parte de un extenso sistema de fortificaciones costeras.